Autor: frodrossi@gmail.com

  • Tomando impulso hacia una Minería Sostenible

    UNA MIRADA A LOS DESAFÍOS QUE ENFRENTA LA GRAN MINERÍA PARA CONVERTIRSE EN REFERENTE DE RESPONSABILIDAD Y DE CATALIZADOR FRENTE A LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE EN EL PERÚ AL 2030.

    Por: MSc Fernando Rodriguez Rossi

    En las últimas semanas venimos escuchando frecuentemente que el país afronta una “nueva normalidad” de desarrollo a raíz de la pandemia. Esta realidad, aplicada al sector de la gran minería, significa implementar formas innovadoras de cómo explorar, diseñar, construir, operar y cerrar minas. Si bien el desafío es grande, esta situación ratifica una oportunidad única de liderar la reactivación económica del país, de la mano de prácticas de responsabilidad social y ambiental ejemplares, que apuntan a una mayor contribución sostenible; siendo estos aspectos muy relevantes, en tiempos donde la humanidad busca alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas al 2030[1].

    Entonces la pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo haremos para reactivar la minería y la vez elevar nuestras prácticas de responsabilidad para contribuir de manera más sólida hacia el desarrollo sostenible al 2030?   ¿Por dónde empezamos?

    REFRESCAR CONCEPTOS Y FUNDAMENTOS DE LA SOSTENIBILIDAD

    Partamos por entender tres conceptos claves, intrínsecamente relacionados entre sí y que nos permitirían como sector minero, alinear ideas y estandarizar criterios:

    Desarrollo Sostenible: Hay probablemente cientos de diferentes tipos de definiciones, pero quizás la más utilizada y de más fácil comprensión (además de ser aceptada por el MINAM), proviene del Brundtland Report[2] de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo en el año 1987: “Desarrollo que satisfaga las necesidades de la sociedad respetando los límites ecológicos del planeta y sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. El desarrollo sostenible tiene tres dimensiones –económico, social y ambiental–, que son interdependientes, similar a los que vemos en los 17 objetivos planteados por Naciones Unidas.

    Minería Sostenible: Similar al concepto de Desarrollo Sostenible, su interpretación ha tenido múltiples facetas a lo largo de los años, desde las posiciones más antagónicas indicando que la minería al explotar recursos no renovables no puede ser sostenible, hasta los conceptos modernos y ampliamente aceptados de la generación de valor compartido[3] y de contribución a la sostenibilidad de las naciones que dependen de los recursos mineros. Si intentamos llevar la sostenibilidad al lenguaje minero, podríamos tener algo como: “explorar, diseñar, producir, remediar y agregar valor mediante los recursos mineralógicos de la manera más eficiente posible, respetando las necesidades de las partes interesadas y los valores de otros usuarios de recursos y manteniendo y/o mejorando la calidad ambiental para las generaciones presentes y futuras”.

    Responsabilidad Social y Ambiental: el concepto más usado es el de la Guía ISO 26000[4], en el caso de las empresas mineras, describe las acciones a considerar respecto de las partes interesadas y el medio ambiente para contribuir al desarrollo sostenible. Textualmente la guía indica: “la organización que se responsabiliza de los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, a través de un comportamiento ético y transparente”.  La aplicación de una gestión socialmente responsable bajo la norma ISO 26000 permite a las empresas priorizar manejos de ecosistemas saludables, buscar una equidad social y llevar a cabo una buena gobernanza organizacional.

    PLANTEAR PROPUESTAS ESTRUCTURALES QUE CONTRIBUYAN A LA SOSTENIBILIDAD

    Para lograr la visión de trascender como catalizador de la reactivación económica del Perú en esta década, posicionarnos como líderes en gestión minera moderna y responsable en la región, además de contribuir decididamente al desarrollo sostenible, se requerirá de una estrategia pública-privada coordinada y concertada de partes interesadas: Estado, Gremio de Empresas Mineras y Grupos de Interés.

    Es así como, a consecuencia de la postergación de la construcción del proyecto Tía María en el 2019, el gobierno peruano, conformó mediante decreto supremo[5], una Comisión de ‘alto nivel’ para el Desarrollo Sostenible, encargada de proponer reformas para el mejor desarrollo de la minería. Actualmente ya se tiene a disposición las “Propuestas de Medidas Normativas, de Gestión y de Política Pública para afianzar la Sostenibilidad del Sector Minero[6]”, el cual trae excelentes propuestas para fortalecer la competitividad del sector. Un año antes de este informe, ya contábamos también con “La Visión de la Minería en el Perú al 2030”, otro análisis sólido de perspectivas sostenibles realizado por una iniciativa público-privada denominada Rimay – Centro de Convergencia y Buenas Practicas Minero-Energéticas.

    El informe de la comisión presenta 81 recomendaciones divididas en 5 ejes de acción, siendo estos de índole social, ambiental, regulatorio, fiscal y minería informal e ilegal; y que parten de un adecuado diagnóstico para continuar luego con un ejercicio de análisis muy serio, multi-actor, inclusivo y lo más importante, consecuente con nuestra realidad.

    En el eje social sobresale la propuesta de ejecutar un piloto de Plan de Desarrollo Territorial, que sea sostenible e integrado; además de otras como las propuestas de re-distribución de recursos y un alineamiento nacional para la gestión de conflictos.

    En el eje ambiental es importante resaltar la iniciativa de generar mecanismos de intervención temprana y colaborativa con participación de los organismos evaluadores y los grupos de interés, tan necesario para generar confianza y simplicar los procesos de “EIA Enciclopédicos”. Otros aspectos se refieren a la optimización de los permisos y estudios ambientales.

    Existe un componente regulatorio donde se ha visto un claro retroceso con el paso de los años, y nos referimos al “proceso administrativo de las aprobaciones en proyectos de exploración”. Si queremos ser un país competitivo, atraer más inversión, tecnología e innovación, y no darle la espalda al desarrollo, las recomendaciones del informe son muy claras: enfoque de permisos en base a la magnitud de la exploración (número de plataformas) e impactos ambientales y claridad en la metodología de consulta previa.

    Las propuestas en los ejes de fiscal y minería informal, son también muy sólidas, por lo tanto, el informe en su totalidad es de altísimo valor y que, si bien nos presenta un consolidado de las brechas que actualmente limitan el desarrollo competitivo de la minería en el país, por otro lado, nos traza una línea de oportunidad para establecer prioridades y empezar a aterrizar estas recomendaciones en planes y grupos de trabajo concertados. Se requiere de voluntad política, de congruencia entre el ejecutivo y el poder legislativo, del compromiso del gremio minero y de los actores sociales, sin perder de vista el objetivo final de contribución al desarrollo sostenible a nivel nacional.

    Las empresas mineras son conscientes de la importancia de implementar muchas de esas recomendaciones, sin embargo, no está necesariamente bajo su esfera de control en el corto o mediano plazo; lo que sí queda claro, es que las operaciones y nuevos proyectos mineros pueden enfocar esfuerzos concretos en responsabilidad, y de hacerlo de manera coordinada y estandarizada. Por lo tanto, la siguiente pregunta es: ¿y cómo lo hacemos? ¿Qué criterios, guías o mejores prácticas debiéramos considerar para lograr ser ejemplo de responsabilidad social y ambiental?

    CONSOLIDAR EL ROL DE EMPRESAS MINERAS SOCIALMENTE RESPONSABLES

    La evolución de los conceptos de responsabilidad social ha sido bastante notoria en el sector minero nacional en las últimas dos décadas, y muchas veces esto se ha visto reflejado, por ejemplo, en cómo se denominaba comúnmente al área o departamento que gestionaba este componente en una operación minera: Relaciones Comunitarias fue el término preferido durante muchos años, y del que ahora lo interpretamos como un fundamento más dentro de una serie de elementos que componen una “Gestión Social”, mucho más integral  y con visión de valor compartido.

    De más está decir que el “nuevo mínimo” esperado es que las empresas mineras establezcan sólidas relaciones con los grupos de interés, en especial comunidades en las áreas de influencia de un proyecto minero, obtengan acuerdos y convenios necesarios y trabajen en colaboración con representantes de la comunidad con la expectativa de que, habiendo cumplido todos los requisitos y habiendo llegado a un acuerdo con las principales partes interesadas, puedan llevar adelante sus actividades o iniciar sus operaciones. Este enfoque ya no es suficiente ni sostenible en el tiempo, y la experiencia reciente con algunos proyectos y operaciones mineras enfrentando conflictos sociales y postergaciones, nos obligan a ver el tema desde perspectivas más integrales.

    La Guía de Responsabilidad Social incluida en la norma voluntaria ISO 26000:2010[7] es actualmente el referente preferido por las empresas de la gran minería para diseñar e implementar un programa estratégico de responsabilidad, principalmente porque está compuesta de principios y prácticas que guardan una estrecha relación y un alto grado de alineamiento con las problemáticas del sector minero. Si bien la Guía ISO 26000 no es certificable, aborda siete temas centrales de responsabilidad social, y que rompen ese paradigma de que la responsabilidad minera solo engloba aspectos de desarrollo social y cuidado ambiental; estos 7 ejes están claramente definidos en la norma y descritos en el siguiente gráfico.

    La Guía desarrolla cada uno de estos ejes en un nivel de detalle tal, que cubre conceptos generales, la relación que tienen con el concepto de responsabilidad, las prácticas esperadas en las entidades del estado y en las empresas mineras, el seguimiento y la medición.  ¿Cómo vienen aplicando las empresas mineras los requisitos de esta guía?

    En Derechos Humanos, las empresas mineras responsables han desarrollado e implementado políticas o declaraciones de posición en torno a los derechos humanos aplicable a toda la organización; y de igual forma han definido los recursos y medios para evaluar la manera en que las actividades existentes y propuestas podrían afectar a los derechos humanos, además de contar con un sistema de seguimiento y medición del desempeño a lo largo del tiempo. Los aspectos que normalmente vemos como un común denominador en las empresas responsables son: mecanismos de resolución de quejas, discriminación y grupos vulnerables, derechos civiles, económicos, sociales, culturales y del trabajo.

    En el componente de Prácticas Laborales, resaltamos el hecho de asegurar la igualdad de oportunidades para todos los trabajadores y no discriminar, ya sea directa o indirectamente, en ninguna práctica laboral, exigida también a los proveedores, contratistas y sub-contratistas.

    La Responsabilidad Ambiental está basada en un enfoque de gestión de riesgos y prevención de la contaminación, alineada con los conceptos de la norma ISO 14001. Los ejemplos más resaltantes de una gestión ambiental responsable en minería se reflejan en las medidas de reducción de consumo de agua, residuos, consumo energético y emisiones Gas Efecto Invernadero (GEI).

    Respecto a Prácticas Justas de Operación, vemos que ya es un estándar en la gran minería el contar con políticas o declaraciones anti-corrupción (incluyendo aspectos de extorsión y sobornos) y de sensibilización con todos los trabajadores de manera periódica y programada;

    La Responsabilidad en Asuntos de Consumidores, enfocado a minería aplica hacia los socios comerciales estratégicos; ejemplos prácticos en el sector minero corresponden a la responsabilidad en la cadena de comercialización de minerales y concentrados, ya sea para transformación -como la fundición, refinado – o para comercialización directa de productos metálicos. Aplica también a los subproductos, como por ejemplo la producción de mercurio elemental en la mayoría de las operaciones de oro y plata.

    Finalmente, en lo que respecta a Participación Activa y Desarrollo de la Comunidad, que es una característica de las más sólidas y maduras que tiene el sector minero, nuevamente resaltamos la importancia del valor compartido y las oportunidades de desarrollo de la comunidad de manera conjunta con el desarrollo minero y en alianza con otras organizaciones. Además de otros aspectos claves como:

    • Fomentar los mecanismos de consulta previa y actual sobre las necesidades y preocupaciones;
    • Fomento de creación de empleo con contrataciones locales a través del desarrollo de empresa y la diversificación de la actividad económica;
    • Buscar mecanismos de desarrollo de las competencias técnicas de los miembros de la comunidad;
    • Más relevante que nunca resulta ahora el cerrar las brechas de salud y prevención de enfermedades.

    MEJORES PRÁCTICAS INTERNACIONALES APLICABLES A MINERÍA

    Ahora que conocemos más sobre la capacidad de poder diseñar y estructurar un sólido sistema de gestión de responsabilidad social bajo la guía ISO 26000, queda aún la incertidumbre de como poder “aterrizar” muchos de estos conceptos (generales en muchos casos) a las realidades de la industria minera.

    Para poder lograrlo, no hay que invertir en grandes estudios o investigaciones, ni tampoco hay que levantar el teléfono para consultar a otros colegas mineros, ni hacer investigaciones en la web de las empresas mineras en el mundo, que son líderes en estas materias. El sector minero, a través de asociaciones y de gremios internacionales, ha respondido de manera oportuna en desarrollar una serie de iniciativas reflejadas en principios, guías, mejores prácticas y estándares de “Responsabilidad Minera”, que establecen los requisitos para demostrar que se puede tener una cadena de suministro, de comercialización y una producción responsable de metales y minerales, respaldados por una combinación de herramientas para realizar análisis de brechas, generación de planes de adecuación y revisiones independientes de terceros que verifiquen el progreso de la implementación.

    A continuación, presentamos un cuadro con un resumen de las principales iniciativas internacionales, divididas en aquellas que se enfocan en el sector minero a nivel general, las que son específicas a un commodity en particular y finalmente las que priorizan la responsabilidad en la cadena de valor de los commodities.

    De todas estas iniciativas internacionales, son los principios del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM[8] por sus siglas en inglés) las más utilizadas a nivel mundial, las más completas y holísticas en comparación a las otras iniciativas. Esto se da no solo por el hecho de que las más grandes corporaciones mineras del mundo la conforman, sino porque también son utilizadas como referente por las asociaciones del gremio minero en muchos países y son sinónimo de buenas prácticas de responsabilidad para los inversionistas, bancos y mercados financieros cuando evalúan la gestión de los factores ESG[9] (Ambientales, Sociales y Gobernanza por sus siglas en inglés) de las empresas.

    El ICMM lanzó recientemente los 10 Principios de Minería cubriendo 38 “Expectativas de Desempeño” de obligatorio cumplimiento por todas las empresas-miembro.  Dentro de ellos están compromisos acompañados por estándares, guías y declaraciones de posición en temas de gobernanza como negocios éticos, derechos humanos, temas de género, derechos laborales, reasentamiento, gestión de riesgos y seguridad/salud. En los temas ambientales están incluidos el cambio climático, eficiencia energética, la biodiversidad y respeto a áreas protegidas, gestión del mercurio, gestión de relaves, gestión de agua, cierre de minas, gestión de desechos y producción responsable. En los aspectos sociales sobresalen las poblaciones indígenas, reasentamiento, diálogo y desarrollo, compromiso con las partes interesadas.

    La única empresa de accionistas peruanos miembro activo del ICMM es Minsur[10], además de las operaciones, “joint ventures” y proyectos de las transnacionales que operan en el país como Anglo American, Barrick, Freeport-McMoRan, Glencore, Gold Fields, MMG, Mitsubishi, Newmont, Rio Tinto, Teck y Vale.

    La iniciativa de la Asociación Minera de Canadá (MAC por sus siglas en inglés) se denomina Hacia Minería Sostenible[11] y consta de 8 protocolos y 30 indicadores, divididos en tres aspectos principales: temas sociales y las personas, el impacto ambiental y la eficiencia energética.  Esta iniciativa se caracteriza por ser de carácter obligatorio para las empresas mineras que pertenecen al MAC, y dado su alto nivel de aceptación, las empresas mineras canadienses que tienen operaciones fuera del territorio canadiense, han empezado a utilizar estos estándares. En el caso del Perú, sabemos que Hudbay Constancia[12] ya los aplica, y que Pan American Silver en sus minas Shahuindo y La Arena, se encuentra en proceso de implementación de los protocolos.  Una particularidad de esta iniciativa, que la diferencia de otras, es que tiene un criterio de escalas de desempeño y de rendimiento (C, B, A, AA y AAA) para demostrar de manera cuantitativa el estado de cada operación y estos resultados son publicados en la página web de la asociación.

    La Iniciativa por el Aseguramiento de Minería Responsable (IRMA[13] pos sus siglas en inglés) fue fundada en la década pasada, y desde que inició sus actividades se ha centrado en asegurar responsabilidad en aquellas empresas que adquieren metales para sus procesos de manufactura, sin embargo en la actualidad ha evolucionado hacia un espectro bastante grande de empresas miembro, que incluye mineras. Hasta el momento, de las empresas que actualmente son miembros del ICMM, solo vemos a Anglo American. Los estándares exigidos a los miembros son muy similares a los que vemos en el ICMM.

    Respecto a las iniciativas de responsabilidad específicas para ciertos commodities, el más relevante para el sector minero en el Perú es sin duda los Principios de Minería Responsable del Oro[14] (RGMP por sus siglas en inglés) del Consejo Mundial del Oro (WGC por sus siglas en inglés) los cuales a pesar de ser bastante nuevos (publicados en el 2019), abarcan 10 principios y 51 requisitos, que quizás sean los más completos en comparación con las otras iniciativas. La única empresa de accionariado peruano miembro activo del WGC es Buenaventura, y las operaciones o proyectos de las transnacionales que operan en el país, siendo el caso de Barrick (Lagunas Norte y Pierina) y Newmont (Yanacocha).

    Las iniciativas relacionadas a la cadena de suministro, como el caso de la industria del acero, carbón y el aluminio, por mencionar algunas, también son estándares de cumplimiento obligatorio y aseguramiento por los miembros, pero que en este caso se enfocan en la cadena de valor, ya sean empresas proveedoras y en especial las consumidoras. Por ejemplo, en el listado existen varias empresas líderes de la industria automotriz y aeronáutica, y con este certificado demuestran que la adquisición de metales para su producción proviene de una cadena previa de extracción y producción responsable.

    Es importante mencionar que el ICMM viene trabajando en una iniciativa de alineamiento y equivalencia con otras iniciativas (al menos sabemos de un esfuerzo de equivalencia con los principios del WGC, del IRMA y del MAC-TSM). El motivo principal es que hay empresas mineras que son miembros de más de una organización y no tiene mucho sentido duplicar la carga administrativa y los esfuerzos de verificación por terceros externos cuando varios de los controles y objetivos son muy similares.

    Esperamos que estas equivalencias estén disponibles prontamente, sin embargo, se realizó un ejercicio de identificación de puntos de congruencia entre las iniciativas principales, categorizadas en varios componentes claves que pueden ayudar a las empresas mineras a evaluar requisitos específicos, dirigidas a sus propias necesidades de fortalecer y/o complementar sus prácticas de responsabilidad actuales.

    NECESITAMOS AÚN MÁS TRANSPARENCIA Y GENERAR MAYOR CONFIANZA

    Diversos estudios a nivel mundial[15] han cuantificado el nivel de impacto reputacional que puede generar en el sector minero el hecho de aplicar buenas prácticas ESG y la influencia que tienen en generar confianza y solidificar la imagen empresarial, no solo para los inversionistas sino también a los grupos de interés. Una empresa que reporta sus estados financieros de manera transparente, de la mano con los indicadores de sostenibilidad, da un mensaje claro al mercado de que estos componentes son parte inherente de su cultura corporativa y la nueva forma de operar.

    La minería es consciente que, si hay un sector económico que presenta una mayor exposición a riesgos ambientales y sociales[16], ese es justamente el minero en todo su ciclo de vida (desde exploraciones hasta el cierre) lo cual genera como consecuencia una mayor presión y demanda de información por parte de la población y grupos de interés en general.

    La siguiente interrogante que surge entonces es: ¿Cómo reportar las prácticas de sostenibilidad de la manera más efectiva posible?

    Típicamente las empresas de la gran minería en el país han venido demostrando su compromiso con las iniciativas de responsabilidad social a través de la publicación de informes de sostenibilidad reportando estadísticas de calidad ambiental o social de manera disciplinada; por poner unos ejemplos, se reporta cuántos metros cúbicos de agua se ha extraído, usado y ahorrado en una operación en particular, al igual que la cantidad de toneladas de emisiones de carbono o el número de programas de salud ocupacional implementados. Dichas estadísticas carecen cada vez más de significado real si es que no van acompañadas de información del nivel de impacto positivo de estas en el entorno. El futuro de los informes de responsabilidad corporativa va tendiendo hacia un enfoque de comunicar los impactos, de manera medible y comparable, y en nuestra realidad permite también cuantificar los beneficios de los programas efectivos de redistribución local del canon, regalías y obras por impuestos.

    Dado que todos los sectores económicos e industriales a nivel país, están cada vez más familiarizados con los ODS de la ONU, están empezando a vincularlos con las actividades de responsabilidad. Esta tendencia nos da un aprendizaje valiosísimo, en el cual vemos como todos los “stakeholders” interesados en la información de sostenibilidad de las operaciones mineras (partes interesadas locales, gobierno, ONG, inversionistas, prestamistas etc.) van alineándose hacia la necesidad de recibir la misma información, es decir, la divulgación de riesgos, oportunidades y el impacto positivo en la sociedad y el ecosistema.

    Poco a poco, también vemos que las empresas que manejan este tipo de información mantienen una tendencia a mostrar menores riesgos estratégicos e incluso a ser más rentables. Para agregar un nivel extra de credibilidad a estos informes, las empresas ahora buscan certificarlos y además verificarlos con terceros independientes, demostrando que los logros alcanzados son genuinos y medibles.

    ¿Cuáles estándares de divulgación en materia de responsabilidad son los más usados en minería?

    No solo en minería, sino a nivel global, los Reportes o Informes de Sostenibilidad, en su mayoría siguen los estándares y guías desarrolladas por la Global Reporting Initiative GRI[17]. Dos terceras partes de las empresas líderes a nivel mundial reportan de esta forma[18].

    En el caso específico del sector minero, los estándares del GRI también son los preferidos a la hora de reportar los indicadores de sostenibilidad. Si bien es cierto, la información de sostenibilidad de cada empresa puede ser verificada, aun no permite realizar análisis de datos o comparar desempeños, a diferencia de “Hacia Minería Sostenible” del MAC, que sí permite de manera rápida y resumida, tener acceso al desempeño de las empresas miembro, y consideramos que debiera ser el modelo a seguir por el resto de herramientas.

    Si hablamos de reportabilidad para algunos componentes específicos de responsabilidad, hay otras herramientas que el sector minero viene utilizando. Es el caso del Cambio Climático, donde todavía hay oportunidades de asegurar que las empresas cuantifiquen los riesgos físicos, sociales, financieros relacionados a los efectos del calentamiento global.  En este sentido, existe un nuevo estándar que se ha convertido en la herramienta de preferencia, que es el Task Force on Climate-related Financial Disclosure TCFD[19], la cual permite entender las amenazas, riesgos y oportunidades que enfrenta la empresa para implementar prácticas sólidas de mitigación y adaptación a los efectos del calentamiento global.  El estándar de reportabilidad del Carbon Disclosure Project CDP[20] tiene la ventaja de poder presentar los rankings y evaluaciones cuantificables de desempeño en base a calificaciones frente a una serie de criterios y aplicación de prácticas de mitigación y adaptación frente al cambio climático.

    La gestión del recurso agua es indudablemente el componente ambiental más sensible desde el punto de vista de evaluación de impactos ambientales que puede tener la minería en todo su ciclo de vida, y motivo de muchas controversias, conflictos, de preocupaciones, de politización del recurso, pero también de buenas prácticas y de múltiples oportunidades para demostrar una gestión sostenible. Vemos también como las nuevas tecnologías mineras (minimizar el uso del recurso en áreas de stress hídrica o el uso de relaves semi-secos o secos por mencionar dos ejemplos) están apuntando a considerar el recurso agua como un aspecto clave en el análisis de decisión de un proyecto y que permiten reducir los consumos y fomentar el reúso y el reciclaje del agua en las minas.  Desde el punto de vista de reportabilidad, la iniciativa del Water Disclosure Project del CDP permite comparar las prácticas de responsabilidad hídrica a nivel global.

    A nivel local, resaltamos la iniciativa voluntaria denominada Certificado Azul de la Autoridad Nacional del Agua[21], que busca el compromiso de las empresas del sector privado en seguir un proceso bien definido de medición de huella hídrica, identificación de brechas y establecimiento de planes de mitigación, adaptación y finalmente de medición y seguimiento, apuntando hacia un objetivo final de protección de la cuenca en su conjunto. Pensamos que esta iniciativa debiera ir tomando más fuerza y tracción en el sector de la gran minería en el país, hasta lograr convertirse en un estándar dentro de los siguientes años.

    REFLEXIONES FINALES

    Es innegable que la pandemia del Covid-19 ha dejado en evidencia las múltiples debilidades institucionales que tiene el país, las brechas de infraestructura y precariedad de servicios básicos que ponen en manifiesto las desigualdades estructurales que tenemos como sociedad. A pesar de que el Perú cuenta con sólidas bases macroeconómicas- en gran parte sustentados por muchos años de desarrollo minero –  el golpe a la economía ha sido significativo, arrastrando a la minería y toda su cadena de valor a niveles impensados de retroceso productivo y económico.

    El desafío que tenemos por delante es grande y resulta complejo el poder priorizar acciones a nivel institucional dado que no están bajo nuestro control. Sin embargo, a nivel de gremio y a nivel de empresas de la gran minería, resaltamos algunos aspectos que podrían considerarse como contribución adicional a las acciones actuales de desarrollo socioeconómico y sostenibilidad.

    Una visión de Valor Compartido. La pandemia nos deja la necesidad, ahora más que nunca, de buscar formas innovadoras de activar los proyectos mineros que quedaron en la lista de espera. Los proyectos en el sur y el norte del país que ya cuentan con estudios de factibilidad e ingeniera, pueden convertirse en el ejemplo de “operacionalización” del Plan de Desarrollo Territorial, Sostenible e Integrado, que incluya planteamientos hacia una adecuada distribución del canon y regalías, definido en base a brechas sociales.

    Socios en el desarrollo y el bien común, consolidando las buenas prácticas y ejemplos reales de sostenibilidad en la relación con comunidades y la minería extraídos del ICMM, del Banco Mundial[22]  y de los otros estándares internacionales presentados en el informe, podemos concluir que, un elemento clave del desarrollo sostenible, parte por fortalecer las capacidades de visión sostenible de las partes interesadas, mayor involucramiento del estado y acciones concretas encaminadas a garantizar una distribución justa de los beneficios de la minería.

    Gestión Social, un concepto dinámico y que evoluciona constantemente. La Guía de Responsabilidad Social ISO 26000:2010 es actualmente el mejor referente para diseñar e implementar un programa de responsabilidad social, ambiental, además de prácticas solidas de ética, anticorrupción y derechos humanos.

    Rehabilitación Responsable, debido que a nivel nacional vemos un mayor número de operaciones mineras aproximándose a las etapas de cierre y post-cierre, y que significará ejecutar acciones de rehabilitación y/o de compensación. Una gestión eficaz de los efectos a largo plazo de la minería va a requerir cuanto antes que las partes interesadas se involucren en los procesos de planificación, ejecución, cuidado y mantenimiento, y de esa forma garantizar que los beneficios del desarrollo local y regional puedan ser sostenibles.

    Mayor Divulgación, Más Confianza, Mejores Resultados.  Las empresas más robustas financieramente hablando, son a su vez las que tienen los mejores desempeños en sostenibilidad. En minería sucede lo mismo, existiendo casos prácticos y estándares de reportabilidad que pueden analizarse y utilizarse para gestionar y reportar indicadores relevantes, basados en riesgos y los impactos positivos esperados. A nivel país vemos sólidos ejemplos en Chile o Australia donde la minería es parte inherente de la cultura y asumido por la sociedad como motor del desarrollo nacional.

    Investigación, Desarrollo e Innovación (IDi) –  Las empresas mineras pueden realizar un mayor esfuerzo de integrarse a las iniciativas de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo  y del Instituto de Ingeniero de Minas del Perú en enriquecer los programas de sensibilización sobre los beneficios de la minería, la necesidad a futuro de la producción de metales y minerales para las nuevas tecnologías limpias, el fomento de investigación en las universidades, además de la promover la digitalización, la automatización del sector que permita optimizar las metas de sostenibilidad.

     

    [1] https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

    [2] https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/5987our-common-future.pdf

    [3] M. E. Porter – M. R. Kramer, Principio de Valor Compartido – Estrategia y sociedad, Harvard, 2006.

    [4] https://www.iso.org/iso-26000-social-responsibility.html

    [5] Decreto Supremo Nº 075-2019-PCM

    [6] https://www.gob.pe/institucion/pcm/informes-publicaciones/481866-informe-final-de-la-comision-para-el-desarrollo-minero-sostenible

    [7] Aprobada como Norma Técnica Peruana NTP –ISO 26000:2010 el 29 de enero de2011.

    [8] https://www.icmm.com/mining-principles

    [9] ESG and Investment – The United Nations Environment Programme Finance Initiative (UNEP FI), 2005

    [10] https://www.minsur.com/relacion-con-inversionistas/memoria-anual/

    [11] https://mining.ca/towards-sustainable-mining/

    [12] TSM Reporte Sostenible  incluyendo desempeño de Hudbay Constancia: https://mining.ca/towards-sustainable-mining/tsm-progress-report/

    [13] IRMA – https://responsiblemining.net/what-we-do/standard/

    [14] WGC RGMP´s – https://www.gold.org/about-gold/gold-supply/responsible-gold/responsible-gold-mining-principles

    [15] Deloitte Global Mining Report – Key Trends, 2019. Ernst and Young Report – Top 10 business risks facing mining and Metals, 2019

    [16] ESG Sector Risk Atlas del S&P Global Ratings

    [17] https://www.globalreporting.org/standards/

    [18] Datos de informe KPMG – Corporate Responsibility Reporting Global Survey 2017.

    [19] TCFD – https://www.fsb-tcfd.org/publications/

    [20] Carbon Disclosure Project rankings y valores por empresa – https://www.cdp.net/en/scores

    [21] https://www.ana.gob.pe/certificacionazul

    [22] World Bank – Mining Community Development Agreements 2012

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  • Minería Moderna y Sostenible – Relaves Seguros

    Por: Fernando Rodriguez

    Luego de algunos meses de retraso, finalmente en este mes de agosto del 2020, el esfuerzo colaborativo de la industria minera y Naciones Unidas llamado el Global Tailings Review, ha culminado y se ha lanzado oficialmente el Estándar Global de Gestión de Relaves para la Industria Minera.

    Lo primero a resaltar de la reunión de lanzamiento, fue el conmovedor relato de Angélica Andrade, una joven que perdió a su hermana, otros familiares y amigos en la catástrofe de la presa de relaves en Brumadinho – Brasil, a inicios del 2019.  Estoy seguro que, la mayoría de los que presenciamos la presentación, sentimos un remezón emocional cuando internalizamos estos relatos e inmediatamente pensamos en nuestras propias familias, lo más preciado en nuestras vidas; y de igual forma intempestivamente recordamos que, en cuestión de segundos, este evento les quitó la vida a 259 personas y 11 que permanecen desaparecidas.

    Es realmente preocupante ver que, en los últimos 5 años, la industria de gran minería formal y global, se ha visto afectada por los incidentes catastróficos en Mount Polley en Canadá, Samarco y Brumadinho en Brasil, y otros con consecuencias menores, pero de alto potencial como por ejemplo el ocurrido recientemente en Cobriza aquí en Perú.  En los últimos 20 años, a nivel mundial se ha registrado al menos un incidente material de falla de presa de relaves por cada año, y un total de 71 eventos en ese mismo período; solo en el 2020 ya van 3 incidentes a nivel mundial.

    Un riesgo o amenaza que enfrentamos como minería en el Perú, bajo el complejo escenario sanitario, económico y político que vivimos, es que, todo el tremendo esfuerzo de genuinamente convertirnos en los catalizadores de una industria que desarrolle el país, de manera responsable y de excelencia operativa, se pueda ver abrupta e inesperadamente detenida, de experimentar una falla catastrófica de alguna presa de relaves mineros.

    Nadie en el sector quiere ver nuevamente casos como el de Angélica Andrade, y entendemos que, como miembros de una gran comunidad minera, hay mucha tarea por hacer para realmente apuntar a que estos eventos con alto impacto en personas y el medio ambiente, simplemente no vuelvan a ocurrir.  ¿Qué debemos hacer entonces?   Podemos empezar cuanto antes con la revisión de este estándar y que justamente busca que los gremios mineros y los responsables de las minas (las actuales y en cierre) donde hay presas de relaves, lo analicen en detalle y evalúen potenciales brechas y oportunidades de mejora para iniciar su implementación.

    Si bien este estándar es el más reciente esfuerzo de implementar medidas responsables de la gestión responsable de relaves, utiliza como cimiento, otros esfuerzos previos de la industria reflejados en estándares internacionales para un manejo seguro y responsable de las presas. Dentro de ellos sobresalen los estándares canadienses ICOLD del CDA (Canadian Dam Association) y las guías planteadas por grupos de expertos que promueve el ICMM (International Council of Mining and Metals).

    Un aspecto importante a resaltar de este esfuerzo multi-organizacional del Estándar de Gestión de Relaves, es el hecho de haber considerado los resultados de las investigaciones y las causas raíces de los incidentes pasados, y los resultados nos indican la necesidad de reforzar conceptos claves como el liderazgo, rendición de cuentas y responsabilidades para gestionar los relaves al más alto nivel de una organización, mejorar la planificación y control, evaluaciones de riesgos considerando todo el ciclo de vida minero, reforzar las inspecciones/verificaciones (de vital importancia a no bajar la guardia en épocas de Covid)  y en especial la “gestión del cambio” (ya sea cambios organizacionales, administrativos o de ingeniería), son algunos de los ítems que sobresalen dentro de los diferentes principios del estándar.

    Si realizamos una evaluación consolidada de los potenciales riesgos significativos que afectan la sostenibilidad operativa de las grandes transnacionales mineras en el mundo, sin la más mínima duda van a aparecer en la lista del Top 5 las fallas geotécnicas catastróficas de depósitos de relaves.

    Las evaluaciones de riesgo y la identificación de modos de fallas de presas de relaves, son una excelente herramienta para identificar los peligros, ser conscientes de que la actividad afronta potenciales impactos y aquí viene lo más importante: “Llevar a cabo la implementación y seguimiento a las medidas de control que deben de mantenerse para evitar que esos potenciales eventos sucedan”.

    En resumen, este estándar ratifica las mejores prácticas a nivel mundial para asegurar un diseño, construcción, ampliación, operación, cierre y abandono exitoso de una presa de relaves, y aquí les detallo algunos de los componentes a considerar:

    • Liderazgo y compromiso – establecimiento de una estrategia, estándares y la asignación de recursos. Si bien los relaves no son una fuente de ingresos para la operación, podrían tener un impacto catastrófico en la organización en caso de fallas estructurales. Se debe de contar con roles, responsabilidades y presupuestos asignados.
    • Diseño de Ingeniería – tiene que haber un diseño de ingeniería evaluado y construido por expertos geotécnicos (a través de un Ingeniero de Registro), y además mantener las evaluaciones de ingeniería a lo largo de las etapas de recrecimiento y del ciclo de vida minero.
    • Metodologías y Evaluaciones de Riesgos/Gestión del Cambio – En tiempos de pandemia, de ajustes presupuestales y reducción de costos operativos, o de adquisiciones/cambios de dueño, prestar especial atención a decisiones que tengan que ver con presas de relaves. Dejar de lado controles en estas instalaciones por temas de reducción de personal en campo o por costos, puede aumentar significativamente los riesgos.
    • Plan de Operación, Monitoreo y Vigilancia por Terceros – Toda presa que contenga soluciones o lodos, requiere de instrumentación geotécnica, pero que funcione, que sea confiable y que tenga a alguien analizandola constantemente. Se vuelve imprescindible, que, de manera periódica, la operación reciba a terceros expertos geotécnicos a realizar una evaluación integral a la presa. La inversión en estas verificaciones por terceros es baja a comparación de los potenciales impactos por fallas estructurales. Recuerden que el Covid se ha convertido en un catalizador de innovación y tecnología; y aplicarla a la gestión de relaves en el monitoreo e inspecciones debiera ser una prioridad.
    • Balance de Aguas – en tiempos donde afrontamos eventos extremos de precipitación o sequías por efectos del cambio climático, el manejo del agua en una presa de relaves juega un rol clave en la estabilidad geotécnica y en el cumplimiento ambiental.
    • Preparación para eventos de contingencia – se espera no tener que aplicar las medidas de contingencia, pero son necesarias. Toda operación de relaves debe de tener un plan de cómo mitigar o minimizar los potenciales impactos de un evento significativo, incluyendo protocolos de comunicación.
    • En el caso de nuevos proyectos, existen nuevas tendencias de almacenamiento más alineadas al concepto de economía verde, y acorde con la problemática global del recurso agua; por ejemplo podemos ver nuevos proyectos que impulsan el reprocesamiento de relaves existentes, reutilizar el agua filtrada y almacenar los relaves con bajos porcentajes de humedad o inclusive mezclarlos con otros tipos de desmonte en depósitos geotécnicamente estables o reutilizarlos como potenciales coberturas en algunas instalaciones el cierre de una mina.  Todas estas medidas dependen de muchos factores económicos, técnicos y ambientales que definirán su aplicabilidad, sin embargo, debieran considerarse en los escenarios costo-beneficio de nuevos proyectos frente a las metodologías tradicionales de almacenamiento.

    Ser parte de la nueva minería no es responsabilidad de solo algunos, depende de todos los que formamos parte de esta industria, los que vienen impulsando el desarrollo de nuevos proyectos, los que producen generando mayores oportunidades para las economías y poblaciones en países en desarrollo, los que cierran minas de manera responsable. No cometamos los mismos errores del pasado y aseguremos un adecuado manejo de las presas de relaves para hoy y el futuro; los mineros sabemos cómo y lo hacemos bien.

     

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  • Escala de Madurez del Compromiso Ambiental

    Por: Fernando Rodriguez Rossi

    Cada año, la alta gerencia de las organizaciones mineras, afronta la excelente oportunidad de definir, validar o ajustar los planes estratégicos globales, y que sabemos consideran objetivos ambientales de seguridad y salud ocupacional.  Muchas veces me he preguntado qué tan retadores son estos planes y si es que hay alguna forma que nos permita compararlos. ¿Será que no estamos siendo lo suficientemente responsables? o quizás se dé lo opuesto: ¿Será que estamos siendo muy exigentes con nuestras metas?

    Muchas empresas utilizan diferentes metodologías para plantearse objetivos y metas, siendo algo común en todas, evaluar que se ha hecho bien, que se puede mejorar y cuáles son las oportunidades hacia el futuro. En el plano ambiental, la lista de objetivos es muy amplia, y puede ir desde metas más cercanas al cumplimiento con lo estrictamente legal, hasta el hecho de comprometerse a cumplir con códigos o estándares internacionales muy estrictos.  Las razones que llevan a una organización a definir metas ambientales más estrictas también es muy variable y podrían gatillarse por necesidades o expectativas de partes interesadas, por la propia cultura organizacional corporativa, o inclusive porque la competencia o la empresa minera vecina ya lo viene aplicando.

    A continuación, les presento una tabla que he desarrollado en base a extraer información de estudios comparativos y benchmarking, reportes de responsabilidad, de instituciones del gremio y asociaciones mineras de diferentes países, y que permite presentar al estilo “scorecard”, una serie de procesos, practicas, códigos y principios, que intentan mostrar el  nivel de madurez ambiental que pueda tener una organización y que permite de manera rápida y sencilla, buscar aquella combinación o aquel cuadrante que mejor defina el compromiso ambiental en una organización.

     

    Cumplimiento Legal

    (La ley)

    Sistema de

    Gestión

    (Planear y Ejecutar)

    Estandarización
    (Alto Rendimiento)
    El Ejemplo
    (El Mejor de la Clase )

    La Excelencia

    (Visionario)

    Normativa Aplicable Política

    Ambiental, Seguridad y Salud

     Reportes de Responsabilidad

    Públicos (GRI)

    Digitalización

    del Monitoreo

    Estándares

    IFC

    Obligaciones EIA Reglas,

    Estándares y Procedimientos

    Compromiso Cambio Climático Metas de Reducción de Emisiones GEI

    Principios

    ICMM

    Condicionantes de aprobaciones Certificaciones ISO 14001, OHSAS 18001, ISO 45001 Plan de Cierre concurrente Manejo Responsable de Reactivos

    Monitoreos Compartidos

    en línea con terceros

    Obligaciones con Partes Interesadas (Comunidades) Manejo de

    Requisitos

    Legales

    Plan de Manejo Biodiversidad Compensación por Biodiversidad Biodiversidad – Servicios Ecosistémicos
     Permisos Sectoriales  Indicadores de gestión Plan de Manejo del Agua Prevención ARD – Geoquímica

    Estándares

    Internacionales OMS, EPA, MAC

    Otros

    requisitos

     Programa de mejora ambiental Código de Manejo de Relaves Código Manejo del Cianuro Evaluación de Derechos Humanos

     

    Está claro que esta tabla no debe de verse como una receta ambiental; es solo referencial, modificable y en algunos casos puede ser más representativa en ciertas jurisdicciones; sin embargo, lo que sí es medible y verificable, es la tendencia mundial de las organizaciones a ir encajando más hacia el lado derecho de la tabla, ya sea porque algunos de esas metas ya se hayan convertido en requisitos legales en algunos países o también porque queda demostrado que aquellas empresas con un alto desempeño ambiental y las que tienen menos conflictos, son aquellas que evolucionan e innovan, las más transparentes con la información y las que se autoimponen cumplir con requisitos internacionales.

    La próxima vez que en tu mina debas de pasar por el ejercicio de definir metas y objetivos estratégicos, no está de más echarle un vistazo a esta escala y ver en donde se encuentran; ya que pudiera ser una herramienta más para sustentar la necesidad de la implementación de algunos programas y de influenciar en un enfoque gerencial de mejora continua en ese viaje hacia la excelencia ambiental.

     

     

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  • ¿Estamos seguros del cumplimiento con nuestros requisitos legales?

    Por: Fernando Rodriguez Rossi

    ¿Y tenemos permiso? … esta es sin duda una frase cada vez más común en una operación minera que busca implementar algún cambio operativo, que pasa por algún tipo de ampliación o simplemente planifica nuevos desarrollos.  Es una pregunta que a veces resulta incómoda ya que con el espíritu emprendedor y el sentido de urgencia que se maneja en la mayoría de cambios que enfrentan los proyectos mineros, pasar por la etapa de permisología puede a veces dejarnos una sensación de un proceso retardador y tedioso.

    Si desde ya la obtención de permisos ha involucrado un alto esfuerzo y compromiso, lo que viene después es otra historia; es decir el manejo de aquellas obligaciones que se han generado como parte de las aprobaciones ambientales, las continuas inspecciones de las autoridades que “casi siempre” dejan algún tipo de notificación de cumplimiento, los acuerdos continuos que se pueden generar con partes interesadas, además del marco regulador en sí, se traducen y convierten en largas hojas de matrices y registros de compromisos que la única forma de poderlos cumplir en su totalidad es con la asignación de recursos, presupuestos y mucho liderazgo gerencial.

    Muchas empresas mineras dan por sentado el cumplimiento normativo y se definen como empresas que ya pasaron hace buen tiempo por la valla de tan solo perseguir el cumplimiento legal, embarcándose en programas voluntarios de excelencia que sobrepasan las obligaciones aplicables en esa jurisdicción.

    Es muy válido y resaltable apuntar auténticamente a ser más responsable como organización, sin embargo también es muy importante que los líderes en una operación minera sean conscientes que uno de los más altas tendencias que afronta la minería en los últimos años es sin duda el incremento constante – en algunos países inclusive exponencial- de requisitos legales, de compromisos que surgen de múltiples permisos y otros requisitos con partes interesadas, que ciertamente a aquellos que ven el cumplimiento como algo fijo en el tiempo o como algo estático, pues la verdad es que están muy alejados de la realidad y se exponen a enfrentar situaciones de alto riesgo para la sostenibilidad de las operaciones y de afrontar infracciones.

    Pues la pregunta entonces es ¿qué hacer? y ¿cómo estar realmente seguros que, de manera continua hay un cumplimiento total con los requisitos legales?

    La tendencia actual en muchas organizaciones conlleva definir recursos para asegurar el cumplimiento de requisitos legales, independientemente bajo qué área o gerencia estos recursos reporten en la matriz organizacional. Lo importante es que las organizaciones sean conscientes que un compromiso de cumplimiento conlleva primero conocer cuál es el marco normativo que aplica a la operación, y luego de definir esto, es necesario interpretar y traducir esos requisitos en acciones que impliquen algún tipo de acción de cumplimiento, definir responsabilidades y seguimiento.

    Actualmente existen muchas herramientas digitales, básicamente software de gestión de seguridad, salud y medio ambiente, que permiten de manera muy práctica, poder tener una base de datos sólida de todos aquellos compromisos que asume una organización, y realizar un seguimiento efectivo.  El mayor reto siempre se presenta con el dinamismo que adquieren el seguimiento al cumplimiento, ya que muchas veces los compromisos establecidos en permisos o en los condicionantes de aprobación, adquieren una acción que conlleva la ejecución de una actividad de manera frecuente.  Algunos ejemplos típicos de este tipo de compromisos son los planes de monitoreo ambiental, volúmenes y flujos máximos de uso de agua o de descarga de aguas tratadas, bombeos de fuentes agua superficial o subterránea, compromisos de controles en generación de polvo para la minería a tajo abierto, controles de estabilidad geotécnica, renovaciones de autorizaciones etc.

    Así que, en conclusión, la próxima vez que tu organización enfrente un cambio operacional, asegúrate que siempre los equipos de Seguridad Salud y Medio Ambiente y los equipos de Permisos y Legales, estén informados del alcance de este cambio para definir las necesidades de obtener algún nuevo permiso; y por otro lado recuerda que frente a la pregunta: ¿ estamos seguros del total cumplimiento con nuestros requisitos legales ?, la única forma de estar cien por ciento seguros de responder sí a esta pregunta, es con un enfoque sistémico a la gestión del cumplimiento, con recursos y herramientas que permitan identificar requisitos, interpretarlos, definir “verificadores de cumplimiento”, y los más importante, la ejecución.  Si en tu organización la medición del nivel de cumplimiento frente a requisitos legales no forma parte de los indicadores de desempeño y de excelencia operacional, pues quizás hay una oportunidad para reforzar la cultura de cumplimiento.

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  • Water in Mining. World Water-Tech Conference, Toronto, Canada

    Access to a secure and sustainable water supply is vital to communities surrounding mining operations.  Yet access to fresh water is becoming increasingly scarce in many parts of the world. At the same time, water can also be a source of tension between mining companies and communities, particularly where access to water infrastructure is limited and concerns about water use or impacts arise.

    Opportunities:

    • Understand stakeholder water needs by establishing partnerships
    • Enhance community water availability in synergy with mine requirements
    • Improve environmental performance to meet more stringent regulatory standards and expectations
    • Promote water efficiency and increase reliance on treated water, reuse and recycle rather than fresh sources of water
    • When developing new projects, always think about possible uses alternate low quality water sources: grey water, sewerage water and sea water

     

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